LIBROS Y DRAMA (y un poco de amor perdido entre páginas)
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Woody me dijo que en otra vida seguro fui una allondra. ¿Sabés lo que es una
allondra, Damon? – Sadie ríe y se acomoda mejor entre los brazos de Damon.
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El pájaro que pronuncia cantos celestiales, Sadie.
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Exacto. A Woody le gusta escucharme cantar. No sólo cuando está pasado, a veces
cuando tiene un par de semanas de sobriedad y se levanta a preparar el desayuno
dice que le gusta escucharme cantar mientras me cambio para ir al trabajo.- De
repente a Damon se le cruzó una idea en su cabeza. Cuando estaba en cuarto
grado, su maestra le estaba enseñando los animales de Norteamérica y sus
cualidades y exactamente ese recuerdo revivió en su cerebro.
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Coyote.
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¿Qué? – Sadie voltea a verlo, confunida.
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Te pareces más a un coyote. ¿Sabes lo que es un coyote, Sadie? –
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Sí, pero me gustaría que te expliques mejor.-
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No sé. – Damon se encoje de hombros – Mi maestra de cuarto grado nos enseñó que
los coyotes, además de ser animales hermosos, tienen costumbres particulares.
Son fieles a su pareja y a su manada. Ah, y viven mayormente de noche, como tú.
– Le toca la nariz con su dedo.
– También se refugian en madrigueras cavadas por ellos mismos. Si puedes ser una allondra, también puedes ser un coyote.- Damon se encoge de hombros. -
– También se refugian en madrigueras cavadas por ellos mismos. Si puedes ser una allondra, también puedes ser un coyote.- Damon se encoge de hombros. -
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Un coyote, me gusta ser un coyote.
(...)
Sadie
sonríe, embelesada. Alza su mano para acariciarle el rostro, las pequeñas
arrugas que surcan su piel. Y le sonríe. Fue la sonrisa mas sincera de las
últimas veinticuatro horas y era para la única persona con la cuál quería estar
haciendo ese viaje en ese momento. Su piel, castigada por años de excesos era
suave al tacto y la hacía sentir en casa, como siempre.
Emprendieron
viaje hacia algún lugar. Lejos. Sólo ellos dos. La radio parecía torturarla con
canciones melancólicas y Woody decide terminar con ese martirio eterno y Sadie
la agradeció sin palabras. Woody solo asintió. Noticias sin importancia
relataban en la radio hasta que Woody se cansó y buscó en la luneta algún
cassette viejo que llevaba guardado seguramente años sin ver la luz. Lo puso y
la primer canción parecía una broma de mal gusto. La melodía era conocida por
ambos. Woody simplemente sonrió. Sadie.
Y Sadie rió, y Collingwood finalmente rió también. Y ella comenzó a reír sin
parar. Algunas lágrimas comenzaron a resbalar por su mejilla. Lágrimas que no
supo si eran de tristeza o de felicidad.
One sunny day the worl
was waiting for a lover
She came along to turn
on everyone
Sexy Sadie the
greatest of them all.
Sexy Sadie how did you
know
The world was waiting
just for you.
We gave her everything
we owned just to sit at her table
Justo a smile lighten
everything
Sexy Sadie she is the
lastest and the greatest of them all.
Sexy Sadie, you broke
the rules.
Una
vez finalizada la canción un silenció consumió el ambiente. Ella miraba por la
ventana, la ciudad se alejaba por el retrovisor. Sonríe nostálgica. Chicago
había sido su hogar los últimos cinco años de su vida. La iba a extrañar. Sadie
parecía ser la única canción que tenía el cassette.
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Woody.
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¿Si?
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Ponla otra vez.
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