A las 21.00 hs




A las 21 hs el aplauso a nuestros héroes
Un cacerolazo por allí, otro por allá.
La inevitable pregunta, ¿cuánto gana un médico que está en primera línea de batalla?
¿Y una enfermera? ¿Y un administrativo de salud?
La inevitable pregunta
¿Cuánto gana un político desde su casa?
¿Y farmacity con esas nueve mil cajas de alcohol en gel?
¿Y el plomero, albañil, electricista que no puede trabajar?
Todos los argentinos hoy somos soldados.
¿Cuántos caidos al finalizar la guerra?
¿Quién quedará de pie?
Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos.
¿Quién?
¿En qué se convertirá la Argentina?
Estamos viviendo lo más parecido a una guerra donde los misiles son los abrazos y los besos. La bomba nuclear, en este caso, la saliva.
¿Y después qué?
Nos piden esforzarnos, nos piden pagar impuestos, nos piden aguantar.
¿Cuánto gana un político? ¿Y un médico jubilado? 
Yo sé cuántos ganan ellos, ellos no saben cuánto ganamos nosotros.
Pero aguantamos. Porque somos patria, argentinos y nacimos para aguantar.
El corralito, la gripe porcina, los paros de transporte, la soga al cuello llamada impuestos, AFIP, tarifazos. Y aguantamos, porque somos argentinos.
Nos dicen miserables, unos tipos que se robaron el país.
¿A nosotros? Sí. A nosotros.
¿Quién quedará de pie?
¿Se puede reiniciar un país sólo con políticos?
Nos piden aguantar, ¿pero con hambre uno puede aguantar?
Un hijo, dos, tres, siete. Los precios impagables.
¿Se puede reiniciar un país con empresarios?
Nos piden aguantar, porque sin nosotros no hay país, patria ni nación.
Nos piden aguantar, porque nosotros somos la bandera.
Nos piden seguir pagando sin cobrar.
Nos piden no despedir a nadie.
Nos piden. Nos exigen. No preguntan.
¡A la guerra con palitos! ¡Y que gane el mejor!
Bienvenidos  a la jungla.
Y a los quincuagésimos Juegos del hambre.
Que gane el mejor.

Y que el último apague la luz.

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